miércoles, 20 de marzo de 2013

La Voz del Interior


Todos tenemos sueños e ilusiones sin cumplir, conflictos, problemas, traumas y cadenas que arrastramos a lo largo de nuestras vidas como monstruosos lastres. Es muy difícil encontrar el verdadero sentido de nuestras vidas, lo que de verdad importa. A veces los que han encontrado respuestas antes que nosotros a tan complejas preguntas pueden servirnos de ejemplo. Tal vez por eso, un director prácticamente principiante (Steven Sawalich) escogió la vida de alguien como Richard Pimentel para crear esta guía de viaje que lleva por nombre La Voz del Interior. La cinta, de 2007, contiene alguna que otra respuesta a preguntas que nos han atormentado a todos en algún momento, lo que la hace especialmente esperanzadora.

Empleando un tono optimista y luminoso a pesar de la dura realidad a la que nos remite, la película muestra sin demasiados artificios, de un modo sencillo, el desprecio sufrido por las personas discapacitadas durante la década de los setenta (y antes, y desgraciadamente incluso hoy en día) no solo por parte de la ciudadanía sino también desde un punto de vista legislativo y político. Acompañado (que no encubierto) por un toque de afilado humor, la película va más allá de la crítica social o de una representación de dicha realidad. Supera el desprecio y no llega a la compasión, por lo que se acomoda en una igualdad sincera. Una perspectiva sobre el tema que recientemente ha recogido también la aclamada Intocable. Resguardado en este punto de vista, el cineasta se niega a provocar la lagrimilla fácil y a focalizar la atención del espectador en los impedimentos y los problemas y prefiere centrarse en la lucha y en los logros, siguiendo siempre la máxima de no tirar la toalla, porque caminos nunca faltan.

Una actuación impecable de Michael Sheen consigue suplir las sutiles aunque existentes carencias en el trabajo de sus coprotagonistas, Ron Livingston y Melissa George, y un par de temas muy acertados de la banda sonora cierran este film rebelde que tiene todo lo que hay que tener para convertirse en dvd de cabecera.

Lo mejor: el tono sencillo y sin artificios con el que transmite un mensaje de verdadero interés humano.

Lo peor: el exceso de sobriedad en la actuación de Livingston y una sensación de distanciamiento que se hace notar en determinados momentos de la trama.

Puntuación: notable alto.

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